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12 sept 2011

'Carta a todas tus catástrofes'

'Te echo de menos.'




No, ese no sería un buen comienzo. Era la quinta hoja que utilizaba, siempre con el mismo resultado: un par de líneas llenas de tachones que acababan en el fondo de la papelera. 
Había pensado mil formas de empezar, pero ninguna le parecía la correcta. ¿Y si al leer la carta ella la rompía en dos? ¿Y si la tiraba al fuego con sólo leer su nombre en el sobre? La imagen de las palabras deshaciéndose con el sonido del crepitar de las llamas se reproducía en su cabeza.


El café estaba ya frío. pero poco le importaba. De todas formas le había echado demasiado azúcar. Se había acostumbrado a preparárselo así por las mañanas mientras ella dormía plácidamente en la cama. 
Solía quedarse apoyado en el marco de la puerta con la bandeja del desayuno en las manos. Le gustaba verla dormir. El contraste entre las sábanas blancas y su piel tostada por el sol, los mechones de pelo esparcidos desordenadamente sobre la almohada, su respiración acompasada. Y su rostro. Transmitía tranquilidad, serenidad, como si ya en sueños supiera que estaba ajena a todo, que estando allí nada podía pasarle. 


Entonces despertaba. 
Y se incorporaba con la melena despeinada, los ojos brillantes y una media sonrisa que eclipsaba al más brillante rayo de sol. Le encantaba esa sonrisa, era lo que le daba fuerza para levantarse todos los días. Habría sido capaz de recorrer el mundo una y otra vez si eso significaba que ella y su sonrisa le esperarían en casa.


Entonces cayó en la cuenta; jamás la volvería a ver. Ni a ella, ni a su maravillosa sonrisa. Recordó cómo esa fila de blanquecinos dientes enmarcados por unos labios perfectos convertían su peor día en algo que mereciera la pena, y un escalofrío le recorrió la espalda. 
Levantó la mirada para observar cómo las gotas de lluvia repiqueteaban y se deslizaban lentamente por el cristal de su ventana. 
Arrugó el papel y lo tiró a la papelera. Al fin y al cabo, ¿qué significado tenía una carta de amor en pleno siglo XXI?

13 ago 2011

De aquí no me mueven ni con grúa.

Que me han dicho que en seis horas me tengo que ir de Londres, y esto no estaba en el contrato. Bueno a lo mejor sí, estas cosas me pasan por no leer la letra pequeña.

Pero yo ya les he dicho que ni cobrando, vamos. Yo de aquí no me pienso mover ni un pelo, me niego rotundamente. Así que si sale en las noticias una mujer encerrada en una cabina telefónica no os alarméis, sólo mandadme comida. Preferiblemente jamón, gracias.



Ahora me voy a llorar bajito mirando a la pared y a tirarme de los pelos.

PD. Dinero también podéis mandarme, que desde la cabina las llamadas salen caras.


11 ago 2011

London part guán.

Patitiesa al aparato. Iba a decir eso de 'corresponsal en Londres', pero hablar de trabajo en vacaciones me da alergia.
Pues eso, que aquí llevo un mes y ya no sé ni por dónde coger el post.
Ésta es la razón por la que las madres torturan a sus hijos con los cuadernillos de verano, porque 'hay que hacer un poco todos los días para que no se te olvide, que luego llegas el primer día al colegio y quedas como una tonta. Y no quiero que mi hija sea la última de la clase.' Ahí viene la colleja, no falla.

Así que para romper un poco el hielo me voy a quejar, que en eso tengo un máster.

Lo primero, el tiempo. El tiempo meteorológico londinense es peor que una pedrada en el ojo; sales de largo y con abrigo porque hace frío, pero espérate porque a las dos horas te salen llagas de la fritura que coges. Eso sin contar que en en el metro hay la temperatura de una vitrocerámica con el cocido a medio hacer.
Sales con vestidillo porque hace buen día y a los diez minutos te encuentras tocando el acordeón y pidiendo limosna para poder comprarte una chaqueta, o cantando para que caigan batamantas del cielo. Y cagándote en la puta madre de envidiando a todo el que pasa con cara de estar calentito en su abrigo. Cabronazos.

Lo segundo, el otro tiempo. El horario de los ingleses es la mierda hecha reloj. ¿A quién se le ocurre levantarse a las 7 de la mañana, comer a las 12 y cenar a las 6? A un inglés, porque a las 2 de la madrugada les cierran los bares. Pero vamos, que para ellos las 2 debe de ser ya la hora del after. 'Vámonos para casa, no sea que a estas horas vaya a amanecer'. MARGARITOS, QUE SOIS UNOS MARGARITOS.

Podría seguir quejándome y despotricar contra lo que aquí llaman comida, pero cuando voy a Camden a ponerme hasta las cejas de fruta con chocolate, se me olvidan todos esos cartones y plásticos que me hacen tragar cuando no hay tiempo para comer decentemente.

Que también, lo que no se vea en Camden... A veces hay gente que está pidiendo a gritos un poco de cariño y una bolsa con ropa limpia. Y porque aquí no está mi madre, que a ver con qué cara se quedaban esos al verla acercarse para poner el grito en el cielo: '¿Pero tú te has lavado la cara antes de mirarte al espejo? Arréglate por favor, péinate un poco y quítate esos pantalones rotos, que pareces una pordiosera!' Luego tocaba el 'Yo así no salgo contigo a la calle', pero eso creo que sólo me lo decía a mí, me tenía mucho cariño.

Lo voy dejando, para que sigáis con el corazón en un puño por ver qué tal estoy con todo el follón que hay aquí montado. Sé que os estáis muriendo por saber si soy yo la que escribo esto o un sicario cobrando por palabras.

Otro día os cuento lo hasta los cojones que estoy de la gente por la calle o cómo me enamoré de un polaco.

Y de paso pruebo esto de la 'ubicación', que con tanta cosa nueva en las redes sociales y el internete me voy a comprar por eBay una piedra y un martillo para bloggear ahí. Y a ver quién me dice que no se lleva lo 'vintage'.

11 jun 2011

Cuarenta de Mayo y yo cenando por ahí.

Me encanta salir a cenar.

Bueno a cenar, a comer, a desayunar y si me apuras, hasta salir a comer entre horas. De plato y todo.

Hoy he ido a cenar a un restaurante que han abierto hace poco donde yo vivo, le doy un doce sobre diez. Podría pasarme horas mirando la decoración como una retrasada, lo que pasa es que no me pareció que mi imagen fuera buena con la boca abierta y los ojos como platos diciendo "mira qué bonito", y  "qué cosa más moooona". Todo así. Yo soy muy lerda.

La comida era para colgarla en la pared de lo buena que estaba. Lo que pasa es que los sabores no se pueden plasmar y eso de pedir que me enmarcaran un trozo de carne masticada me parecía un poco feo, la verdad. No me pega con las paredes del salón.

Además me he reído, y a carcajadas de quedarse sin aire y todo. Si yo ya me troncho de normal, hoy ha sido la risión. Entre tanto jiji jaja me he atragantado con la bebida y no me ha salido a chorro por la nariz porque mi cuerpo ya está entrenado para este tipo de cosas, pero un mortal como vosotros lo habría hecho. Yo es que soy muy de percances de este tipo, pero el cuerpo ya lo va asimilando y aceptando que o se para quieto y para de dejarme en ridículo, o nos divorciamos. Ya se lo he dicho; cuerpo por aquí y espíritu (o alma, o YO, como cojones lo queráis llamar) por allí, y si te he visto no me acuerdo. Como tú a Londres y yo a California pero más campechano, que en España somos muy de pueblo todos.

Ahora me tengo que poner a recoger, y a las dos de la madrugada la verdad es que no me hace mucha gracia. Porque es que mañana viene la chica nueva a ver la casa, a ver si no se asusta con la de trastos que tendrá que limpiar. Así que hay que aplicarse el consejo de madre sabia... No, el de "ponte la rebequita que va a refrescar", no. Que ya hace calor, ¡que es cuarenta de Mayo! A partir de ahora os podéis quitar el sayo, que ya no hay refrán para eso y como nos lo dejemos puesto a las abuelas se la armamos gorda. Yo es que no soy mucho de sayo porque eso ya está pasado de moda, así que yo por si acaso me lo quito todo. A lo que iba, que me voy por las ramas. Las ramas en sentido figurado, no las ramas de los árboles, esas en las que se ponen los pajarillos. Que hablando de pajarillos, hoy he visto uno más bon... Eh, ¿qué hacéis? ¿por qué os vais?

Bueno que hay que limpiar, que mañana viene la chica nueva y no lo puede ver todo hecho una porquería. Ya si eso limpio yo y le pago a ella.

2 may 2011

Para blanda, yo.

Qué bonito es todo.

Esta semana ha sido bastante estresante, pero el viernes me dije: "hoy te relajas o te da un chungo, amiga".
Y tanta relajación creo que no es buena. Vamos, como que no he hecho absolutamente nada este fin de semana largo. Que si un poco de sofá por aquí, un libro por allá y te encuentras haciendo un repaso mental del día y dándote cuenta de que ha sido totalmente improductivo. Pero qué gusto, señores.
Pero eso, como todo, tiene sus inconveniencias. En mi caso, el no hacer nada aumenta considerablemente mi sensibilidad. Y si a eso le sumamos el ambiente primaveral y que mi amiga roja decide hacerme su visita mensual sin llamar al timbre, pues apaga y vámonos. En resumen, que he estado todo el fin de semana abrazada a un cojín y con unos lagrimones del tamaño de la Casa Real.

Lo que más pena me ha dado ha sido lo del curso. Este verano tenía previsto ir a Londres a hacer un curso. Que costaba un pastón y medio, pero era un mes y una oportunidad incrédibol. Y la semana pasada había intentado reservarlo por interné sin resultado alguno, por no sé qué de la tarjeta. Y me dije: "bueno, pues arreglas lo de la tarjeta y la semana que viene sin falta lo reservas". Y ahí estaba yo, el sábado por la tarde entrando en la página a reservar. Haz click en el curso, bien. Pero espera, ¿y la opción de reservar? ¿Cómo que Fully Booked? Se me quedaron los ojos como platos, y la boca como al cangrejo de la Sirenita. Cuando después de un minuto asimilé que el curso se me había ido por el retrete, automáticamente se me puso cara de pena y empezó el drama lacrimógeno. Y a ver qué iba a hacer yo sin el curso, con las ganas que tenía de ir. Y por qué no lo habría reservado antes, si es que eres tonta (cabezazo contra la mesa), tonta (cabezazo contra la mesa), tonta (cabezazo contra la mesa).
Después de estar así un rato, me sorbí los mocos, me sequé los ojos con las mangas y me puse a buscar más cursos. Porque yo a Londres me iba sí o sí. Vamos, con las ganas que tenía. Así que buscando encontré otros tres cursos, de una semanita cada uno. Y allí que me voy, eso no me lo quita nadie. Que yo por mis cursos ma-to.

Entre que eso me dejó de bajona, una cosa por aquí y otra por allá, pues me encontré con un estado anímico un tanto blandengue. Luego ya si me presiona la gente para que escriba cosas, pues me sale la vena amorosa y empalago a todo el que me toque. Que cualquier día me dan una colleja así, sin avisar. Por plasta.

Y con tanto amor en el cuerpo me dieron ganas de arreglarme y salir un poco, así que el domingo me puse mi vestido prefe. Que es muy arreglado para ir a tomar unas cañas por la mañana, sí, pero a mí que me preguntaran, que yo tenía respuestas para todos. ¿Eres creyente? Pues mira, es que hoy beatifican al papa y tiene una que ponerse mona para la ocasión. ¿Eres ateo? Pues me lo he puesto porque sí, si quieres te lo explico mientras pinchamos algo en una terracita. Y así.

La foto está hecha después de salir, así que no pretendáis un planchado de tintorería.

Y claro, yo después de los llantos me vuelvo blandita y con ganas de abrazar hasta a los vasos. Bueno, eso de abrazar a los vasos creo que lo tengo siempre, sobre todo si hay bebida dentro. Así que esa tarde Yaiza se aprovechó de mí y me pidió un relato que le había prometido hacía ya una semana. Y luego me dediqué a dar amor a diestro y siniestro. 

Creo que a veces lo de estar pastelosa se me nota demasiado al hablar conmigo, tengo que ir a cursos para disimular o algo, porque luego me acribillan a cosas bonitas y me ahogo en babas.  

2 abr 2011

Cambio horario y desvaríos

Yo vengo otra vez a hablar de Carma. Bueno, de Carma y de cómo salir hasta las ocho y media de la mañana sin tener ni un pelo de sueño. Porque sí, yo creía que era imposible, pero señores, ¡se puede!

La noche empezó con un concierto con Carma y Chicalista. Al acabar, Chicalista nos hizo esperar en la puerta trasera a ver si salía el cantante. Porque ella cumple, y cuando es fan, es fan. Picando a la puerta y poniendo la oreja durante media hora. Y mientras tanto, Carma y yo acordándonos de toda su familia de brazos cruzados.

Y luego fuimos de bares. Y el cambio de hora da lugar a conversaciones como ésta:

Pati: Hoy cambian la hora, así que son las 4, no las 3.
Carma: Ah pero es que yo no toco el reloj, que así para la próxima ya lo tengo cambiao.

Carma (mirando el móvil): ¿Y ésto qué es? ¿Por qué pone las 5:30?
Pati: ¿...? Porque son las 5:30.
Carma: ¿Pero hora nueva u hora vieja?
Pati: Hora nueva.
Carma: Ah, ¿que se cambia sola la blackberry? Pues qué lista, ¿no?

Pobre, la tecnología y ella nunca se han llevado bien.

Después fuimos a bailar. Y qué bailes, señores, ¡qué bailes! Chicalista nos enseñó uno nuevo. Y ya nos podían mirar todo lo raro que quisieran, que nosotras lo dábamos todo.
Cuando dijimos "venga, vámonos que mañana no nos levantan ni con grúa" eran las 8. Pero es que a la vuelta nos encontramos con Gafapasta, el novio de Chicalista.
Éstos dos son tal para cual. Ella, gafapasta alternativa con espíritu perroflauta, es una enciclopedia con patas. "¿Quién fue aquel que dio el discurso de 1638 en..." "Pregúntale a Chicalista, fijo que lo sabe". Él igual, pero sin gafas. Algún día se nos meten a escribir enciclopedias y no les volvemos a ver el pelo.

Acabamos de charleteo en el portal de la antigua casa de Carma. Para que os hagáis una idea, en ese portal cabe un estadio de fútbol. Y así apretaditos, dos.
Y terminamos hablando de que a ella le habían ofrecido farlopa.

Gafapasta: ¿Y consumiste?
Carma: ¿Que si me consumí?
Gafapasta: Que si consumiste.
Pati: Que si consumaste.

Y todo así. Yo creo que era el sueño, pero igual es el trastorno que dicen que tenemos cuando nos juntamos. A mí ya me da igual, lo que pasa es que a esas horas o estamos ya recuperados desayunando churros, o nos apoyamos en algo para no caernos y mantenemos conversaciones balbuceando que fingimos entender.
Porque el término medio de estar vivo pero agilipollao no vale, que hay que explicarlo todo porque siempre hay alguien que no se entera. Suele ser Carma.

Gafapasta: Chapar. Que aparte de estudiar es... "eso" entre hombres... (Al pobre le cuesta explicar las cosas sexuales con claridad)
Carma: ... (Ella tampoco ayuda)
Pati: Dar por culo.

(Iba a hacer alusión a Rajoy y sus intenciones a partir de mayo de 2012, pero lo de iniciar una conversación sobre política a las 8 de la mañana cuando yo lo único que quería era dormir no me pareció una buena idea.)

Al final creo que se enteró. Aunque no lo sé seguro, porque la chica es de distracción fácil. Empaná, vamos.

Luego ya nos fuimos a dormir. Que falta nos hacía.

Y vaya post más largo, si alguien ha llegado hasta aquí que me de su dirección, que le mando un cinco jotas.