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11 ago 2011

London part guán.

Patitiesa al aparato. Iba a decir eso de 'corresponsal en Londres', pero hablar de trabajo en vacaciones me da alergia.
Pues eso, que aquí llevo un mes y ya no sé ni por dónde coger el post.
Ésta es la razón por la que las madres torturan a sus hijos con los cuadernillos de verano, porque 'hay que hacer un poco todos los días para que no se te olvide, que luego llegas el primer día al colegio y quedas como una tonta. Y no quiero que mi hija sea la última de la clase.' Ahí viene la colleja, no falla.

Así que para romper un poco el hielo me voy a quejar, que en eso tengo un máster.

Lo primero, el tiempo. El tiempo meteorológico londinense es peor que una pedrada en el ojo; sales de largo y con abrigo porque hace frío, pero espérate porque a las dos horas te salen llagas de la fritura que coges. Eso sin contar que en en el metro hay la temperatura de una vitrocerámica con el cocido a medio hacer.
Sales con vestidillo porque hace buen día y a los diez minutos te encuentras tocando el acordeón y pidiendo limosna para poder comprarte una chaqueta, o cantando para que caigan batamantas del cielo. Y cagándote en la puta madre de envidiando a todo el que pasa con cara de estar calentito en su abrigo. Cabronazos.

Lo segundo, el otro tiempo. El horario de los ingleses es la mierda hecha reloj. ¿A quién se le ocurre levantarse a las 7 de la mañana, comer a las 12 y cenar a las 6? A un inglés, porque a las 2 de la madrugada les cierran los bares. Pero vamos, que para ellos las 2 debe de ser ya la hora del after. 'Vámonos para casa, no sea que a estas horas vaya a amanecer'. MARGARITOS, QUE SOIS UNOS MARGARITOS.

Podría seguir quejándome y despotricar contra lo que aquí llaman comida, pero cuando voy a Camden a ponerme hasta las cejas de fruta con chocolate, se me olvidan todos esos cartones y plásticos que me hacen tragar cuando no hay tiempo para comer decentemente.

Que también, lo que no se vea en Camden... A veces hay gente que está pidiendo a gritos un poco de cariño y una bolsa con ropa limpia. Y porque aquí no está mi madre, que a ver con qué cara se quedaban esos al verla acercarse para poner el grito en el cielo: '¿Pero tú te has lavado la cara antes de mirarte al espejo? Arréglate por favor, péinate un poco y quítate esos pantalones rotos, que pareces una pordiosera!' Luego tocaba el 'Yo así no salgo contigo a la calle', pero eso creo que sólo me lo decía a mí, me tenía mucho cariño.

Lo voy dejando, para que sigáis con el corazón en un puño por ver qué tal estoy con todo el follón que hay aquí montado. Sé que os estáis muriendo por saber si soy yo la que escribo esto o un sicario cobrando por palabras.

Otro día os cuento lo hasta los cojones que estoy de la gente por la calle o cómo me enamoré de un polaco.

Y de paso pruebo esto de la 'ubicación', que con tanta cosa nueva en las redes sociales y el internete me voy a comprar por eBay una piedra y un martillo para bloggear ahí. Y a ver quién me dice que no se lleva lo 'vintage'.

11 jun 2011

Cuarenta de Mayo y yo cenando por ahí.

Me encanta salir a cenar.

Bueno a cenar, a comer, a desayunar y si me apuras, hasta salir a comer entre horas. De plato y todo.

Hoy he ido a cenar a un restaurante que han abierto hace poco donde yo vivo, le doy un doce sobre diez. Podría pasarme horas mirando la decoración como una retrasada, lo que pasa es que no me pareció que mi imagen fuera buena con la boca abierta y los ojos como platos diciendo "mira qué bonito", y  "qué cosa más moooona". Todo así. Yo soy muy lerda.

La comida era para colgarla en la pared de lo buena que estaba. Lo que pasa es que los sabores no se pueden plasmar y eso de pedir que me enmarcaran un trozo de carne masticada me parecía un poco feo, la verdad. No me pega con las paredes del salón.

Además me he reído, y a carcajadas de quedarse sin aire y todo. Si yo ya me troncho de normal, hoy ha sido la risión. Entre tanto jiji jaja me he atragantado con la bebida y no me ha salido a chorro por la nariz porque mi cuerpo ya está entrenado para este tipo de cosas, pero un mortal como vosotros lo habría hecho. Yo es que soy muy de percances de este tipo, pero el cuerpo ya lo va asimilando y aceptando que o se para quieto y para de dejarme en ridículo, o nos divorciamos. Ya se lo he dicho; cuerpo por aquí y espíritu (o alma, o YO, como cojones lo queráis llamar) por allí, y si te he visto no me acuerdo. Como tú a Londres y yo a California pero más campechano, que en España somos muy de pueblo todos.

Ahora me tengo que poner a recoger, y a las dos de la madrugada la verdad es que no me hace mucha gracia. Porque es que mañana viene la chica nueva a ver la casa, a ver si no se asusta con la de trastos que tendrá que limpiar. Así que hay que aplicarse el consejo de madre sabia... No, el de "ponte la rebequita que va a refrescar", no. Que ya hace calor, ¡que es cuarenta de Mayo! A partir de ahora os podéis quitar el sayo, que ya no hay refrán para eso y como nos lo dejemos puesto a las abuelas se la armamos gorda. Yo es que no soy mucho de sayo porque eso ya está pasado de moda, así que yo por si acaso me lo quito todo. A lo que iba, que me voy por las ramas. Las ramas en sentido figurado, no las ramas de los árboles, esas en las que se ponen los pajarillos. Que hablando de pajarillos, hoy he visto uno más bon... Eh, ¿qué hacéis? ¿por qué os vais?

Bueno que hay que limpiar, que mañana viene la chica nueva y no lo puede ver todo hecho una porquería. Ya si eso limpio yo y le pago a ella.

26 may 2011

Desvirtualización I: Heike 1.0

El martes tocó desvirtualizar a la primera persona que he conocido en este nuestro mundo blogger-tuiteril: a la cabra loca de Heike. La mujer entre pastar, bailar, berrear y tocar las narices al resto del rebaño tiene poco tiempo, pero me hizo un hueco fantasticabuloso a la hora de comer.

La pobre tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para disimular su susto al ver mis pintas de perroflauta, y yo me quedé ojiplática al verla a ella y a su vestido. Amor a primera vista, vamos. Por mi parte digo, por la suya... yo creo que no pasó de largo porque es educada y esas cosas, ¡además fingió normalidad durante toda la comida! Un gusto de chica.

Y no va la tía y lo primero que hace al verme es llevarme a Hacienda. ¡A Hacienda! A restregarme que se ha hecho de oro comprando y vendiendo acciones. Qué jodida, con lo que ha ganado en estos cuatro años puede mantenernos a las dos viviendo en un hotel de lujo en Las Maldivas el resto de nuestra vida. Y pobre de la chica que nos atendía, no sabía cómo escribir tales cantidades de dinero en una sola página de datos.

Al salir de allí nos estaba esperando el chófer en la limusina, pero Heike como es una mujer sana y le gusta hacer deporte le dejó tomarse el día libre, ya haríamos nosotras el terrible esfuerzo de caminar dos portales más allá. (En realidad sí que hace deporte, si es que es un partidazo la tía).

Me llevó a comer a un sitio rico donde todo tenía una pinta para babear, me aconsejó qué pedir y todo. Y claro, yo ese día no tenía nada de hambre, así que pedí poco y comí menos. Pero estaba riquísimo. La pobre Heik me miraba con cara de pena porque pensaba que no me gustaba, y en su mente estaba descuartizándome lenta y dolorosamente.

Mientras comíamos me contaba su vida en verso, en prosa, en sirio y en arameo, y la jodida es taaaaan adorable que era imposible no babear. Entre otros, hablamos de las formas de decir "LOL", con expresiones faciales y todo. Y trató de hacerme entrar en razón cuando le expliqué lo de mi enamoramiento con un hombre de cincuenta años. Casado. Y con hijos.

No habíamos acabado de comer y ya estábamos haciendo planes para vernos otro día con más tiempo y alcoholizarnos un rato.
Y la muy cerda todavía tiene tiempo para sacar su tarjeta Business Plus y restregarme los viajazos que se gasta. Que también tendríais que haber visto su cara al abrir mi cartera y encontrarse con el percal que había dentro. De verdad, para hacerse fan y todo.

Al final, como la comida se hizo corta (¿por qué este "jijiji" cuando escribo "la comida"? ¿Vuelvo a mis quince años? Es la primavera.) el mes que viene nos chuzamos como dios manda, con Caipiroskas de fresa que corren de mi cuenta.


(Momento "Oh qué bonito todo, una foto para el recuerdo")

Y yo me pido repetir.